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viernes, 20 de mayo de 2011

TeleSexo, ¿dígame?


TelepizzaSexo: Dícese de la costumbre de descolgar el teléfono y solicitar que te traigan el sexo a casa.

Llamas desde el sofá, o envías un sms vía whatsApp que es mucho más barato, y expones tu necesidad: Ando de lo más “acelerado”, ¿te subes a casa? Sin compromisos, rodeos o “preliminares” que valgan. Es práctico, cómodo, barato (no es un servicio profesional) y efectivo… siempre que no la cagues, claro.

Consejos para no “cagarla”:

-Cuida tus expresiones: Si eres tú el que llama, no sueltes un “te subes a casa?”; se elegante y cúrrate un “¿Quedamos? Te paso a buscar”.

-No ofendas: eso de “es que si no es hoy, mañana no puedo y pasado tampoco porque he quedado con mis amig@s, y el domingo no sé…”, ofende y es del todo innecesario… bueno, si no quieres oírte un: “La próxima vez que quieras sexo, se lo pides a tus amig@s”!

-El “TeleSexo” ha de ser recíproco. No es sólo cuando a ti “te pique”: Si hoy no puedes o no te va bien, ofrece alternativas a corto plazo. En esta sociedad del instante, la espera es un lujo que no está al alcance de nadie.

-Cuidado con ponerle “tantas” trabas al consumidor: o dejarás de ser la primera opción; hay más "comensales"...

-Y recuerda: que sea “TeleSexo” no implica dar o recibir un mal servicio. Muy al contrario! Piensa en cuántas veces al mes puedes disfrutar de una sabrosa “pizza” en la comodidad del hogar y cuántas has de esperar a que te atiendan (tarde y como si te hicieran un favor; eso si no te dan "plantón") e invertir, tiempo y dinero, para acabar quedándote con “hambre” en uno de esos “restaurantes de autor”…

viernes, 26 de marzo de 2010

Flirteamos


"Flirtear es como tomar una pastilla; nadie puede predecir sus efectos secundarios".
Catherine Denueve

lunes, 15 de junio de 2009

Lunas



Lo sabía.
Hoy te vería.

Y cuando he salido a la plaza, allí estabas.

De frente. Hablando con alguien, no decías nada.

Te he mirado y me he dicho;
¿Cómo es posible?.
Te he tenido en mi boca, en el sofá, en mi cama y ahora no siento NADA.

Y entonces ...
Recuerdo...


...Tu cama, el color grana de la pared clavado en mis pupilas y al bajarlas, ahí estás.
Siento el calor de tu pecho bajo mis palmas y tu mirada.
Joder! tu mirada!
"No te contengas -me decías- grita, no pasa nada".

Me aferrabas por las caderas y hacías eso que tanto me gustaba.

"Pero qué estás haciendo?"- te preguntaba asombrada.

"Da igual, -rectificaba rauda- no quiero saberlo, no dejes de hacerlo, por favor!" -te suplicaba bajito- "No dejes de hacerlo..."

Oh Dios! ahí estaba, el placer. Ascendía en oleadas. Pulsaba dentro de mi, mientras me echaba hacia atrás y mi melena te acariciaba las piernas.
"Joder cómo te mueves"- murmurabas mientras me sujetabas ahora de la cintura.
"Qué curvas tienes... -decías...

"Para! -me suplicabas-...Dame un minuto. Para!"

Y paraba, yo siempre paraba...

Volvía a alzarme y te miraba mientras recuperabas el control de tu cuerpo...

Ahí estabas, estirado cuan largo eres, debajo mío, entre mis piernas.

El cuello en un arco imposible, los brazos tensos, tus manos aferradas a mis pechos, mordiéndote el labio, con los ojos cerrados y respirando... respirando...

Te acariciaba el pecho, los brazos, me inclinaba sobre ti... y entonces sentía de nuevo como te movías dentro de mí... otra vez.

"Dios! cómo me gusta sentir el peso de tu pecho" -murmurabas bajito sin abrir los ojos, mientras te sentía crecer dentro con cada movimiento.
Me alzaba de nuevo y mis palmas sustituían a mi pecho encima de tu pecho... y tú...
Tú me mirabas. Ahí estaba, "esa mirada" ...

"No, no, no! -te decía- Estoy demasiado excitada... Te haré daño..."

"No me lo harás" -me decías mientras ponías tu mano encima de la mía y apretabas para que te clavara mis uñas en la piel- "No me lo harás..."

Intentaba retirar las manos y tú apretabas y apretabas...La idea de hacerte daño paralizaba mis caderas y entonces me volteabas y tomabas el mando. Tú encima, yo debajo. Acelerabas para que yo no pensara. Y no pensaba. No pensaba...

Estaba tan excitada...

Mis manos volaban, las sábanas, la almohada, necesitaban asirse a algo...

"Agárrate a mí -me tranquilizabas- me gusta sentir tus uñas, clávamelas..."

Mis manos dejaban las sábanas y mis uñas se aferraban a tu espalda...

Dios! -pensaba- acabarás lleno de marcas...

Siempre acababas lleno de marcas.

Lunas
, las llamábamos.
A las marcas del placer de mis uñas en tu piel.
Conmigo descubriste que el dolor te excitaba...
"No puedo más -murmurabas- no puedo más..."

...TANTO...

Recuerdos....

Lo presentía.

Hoy te vería.

Y cuando he salido a la plaza, ahí estabas.
De pie. Hablando con alguien, sin decir nada.

Te he mirado y me he dicho:
¿Cómo es posible?
Te he tenido en mi boca, en mi cama, he sentido tu sudor en mi espalda y ahora.... cuando te miro, NO SIENTO NADA.


Y "ella"?. Ahí, a tu lado. Rubia, alta, delgada.
Sin curvas, apenas pecho.

Ibais cogidos de la mano. Tiene manos de chico. De uñas cortas.

No lo entiendo.
Lo intento, joder! pero no te entiendo...
No entiendo a los hombres.
No os entiendo.