
Ella... Rubia, de intensa mirada azul, caliente...
Cuando estamos juntas la gente nos mira.
Yo tan morena y ella tan pálida.
Llamamos la atención. Eso me excita.
- Te he echado de menos -me susurra mientras intenta que me quite la ropa.
- Espera, no estamos solas, van a vernos...! - exclaman mis malditos tabúes.
- Eso es lo que quiero. Quiero que vean como acaricio despacio todo tu cuerpo. Primero tus piernas. Ascenderé muuuuuy despacio por ellas hasta llegar a tu monte de Venus, ahí me pienso tomar mi tiempo y para cuando llegue a tu ombligo, tu pecho te pedirá a gritos que lo liberes para que pueda sentir mi aliento...
- Compórtate, nos están mirando...
- Que miren. Extiende los brazos por encima de tu cabeza, quiero que vean bien lo que pienso hacerle a tu pecho...
- Como sigas así nos van a echar por escándalo público...
- Shhhhhsshh... Relájate. Siempre dices que los hombres no saben acariciar un pecho femenino. Les vamos a enseñar cómo se hace... Sabrán cuando estás preparada por tu espalda... la arquearás hacia mí como ofreciéndomelos y entonces lentamente ascenderé desde tu estómago, donde me había quedado. Lo primero que notarás cuando llegue a ellos será mi aliento en la base. Entonces lento, muy lento, iré saboreándolos tranzando todo su contorno. Primero uno y luego el otro. Acercándome al pezón pero sin tocarlo. Ellos no lo saben pero el pezón está conectado con el útero. Cada vez que notes mi aliento sobre tus pezones, tu útero se contraerá, con cada contracción te excitarás más y cuanto más excitada estés, me lo pedirás...
- Por favor...
- Por favor, qué?. Que me los meta en la boca y succione? No puedo, ya lo sabes...
- Maldición!!
- Oye! donde vas?.
- A refrescarme al mar!!

Me sonreí. Hay tanta gente que lo piensa que ya no me viene de nuevo.
No, no lo soy -le contesté.
Hoy he descubierto que mi respuesta no era del todo cierta...
Ella, la playa, es mi relación lesbiana.